¿Quién prefieres que te vigile?
Alguien estará en las sombras, observándote. Te lo garantizo. Pero al menos puedes elegir quién lo haga. De momento. Aunque si aún sigues pensando que EEUU es el país de las libertades y China un exitoso país comunista, entonces te felicito; has sido profundamente adoctrinado.
El tecno-feudalismo es cuando los empresarios y políticos, convierten los medios digitales, en una infraestructura obligatoria, imponiendo con ello que las personas dependan de sus algoritmos, políticas y términos del servicio. Además, monetizan datos, comportamientos, historiales del día a día de cada individuo, desde simples compras, pasando por hábitos, celebraciones, contratos y hasta la ruta diaria al trabajo o a la tienda de la esquina.
Un Estado digital, por su parte, integra toda la tecnología necesaria, al aparato público por el que deben pasar todas las personas, sin excepción; brindando datos al detalle, del uso, comportamiento pasado, presente y futuro.
En ambos casos te dirán que es por tu propio bien. Te garantizarán que es por tu seguridad y la de los tuyos, mientras la NSA, Pegasus o Palantir, saben más tí, que tú mismo y la supervisión financiera te dice cuánto y dónde puedes gastar tu dinero este mes, si es que te portas bien.
En ambos modelos aparecen elementos comunes:
- Seguimiento persistente
- Perfilado algorítmico
- Sistemas de puntuación o reputación
- Infraestructuras bancarias y financieras digitalizadas
- Redes extensivas de cámaras y reconocimiento facial
No son sistemas idénticos ni equivalentes en estructura política. Pero comparten una tendencia: la ampliación de la capacidad técnica para observar, clasificar y condicionar tu comportamiento.
Y si aún crees que la abstinencia digital es la única salida, cuando un dolor de muelas te pille sin un teléfono móvil cerca, un sábado por la madrugada revolcándote del dolor en el suelo, en el mejor de los casos; tendrás una nueva oportunidad de volver a pensarlo.
La tecnología es necesaria, para una vida cómoda y eficiente en sociedad. Desconectarse completamente, es difícil tendiendo a imposible.Tenemos a nuestra disposición siglos de infraestructura tecnológica que nos brindan desde alimento hasta las respuestas a la mayoría de las preguntas de toda la humanidad, y todo eso a un click de distancia.
Sería prudente, aprender a conducirnos dentro de este universo digial, con criterio y responsabilidad, pero nunca, con tanta confianza. Pues siempre habrá alguien detrás, vigilante.
La mayoría de las empresas no sabe si es segura… hasta que ya es tarde.
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